Trabajo Mensual · Tema 4

Pautas de comportamiento infalibles

Autor
Víctor Barrés
Lectura
3.000 palabras · 14 min
Formato
Texto de 3.000 palabras

El éxito en la vida es totalmente subjetivo. Para los deportistas, conseguir una medalla en los juegos olímpicos o ganar la Liga de Campeones es su Zenit, el mejor momento de su vida. Para un investigador, encontrar la cura del cáncer es el mejor momento de su vida. Para un controlador aéreo, no haber tenido ningún accidente con él en el mando es un éxito. En todos estos casos, el éxito se concibe de diferentes formas, pero todas estas conclusiones desembocan en un mismo puerto: el éxito es subjetivo. Es por ello que en las siguientes líneas podréis apreciar cual es MI definición de éxito. Tú tendrás la tuya, tu vecino otra, pero sobre todo, todas respetables.

Para una mejor comprensión, diferenciaré el éxito en tres ramas: la general, la personal y la profesional. Pero antes, empezaré hablando de aquellas acciones que me acercan al éxito en los tres campos, la general. Empecemos pues.

La primera acción es más una mentalidad que un hecho concreto. Lo entendí gracias al conocido comunicador y creador de contenido Adrià Solà Pastor, el cual compartió una simple pero a la vez poderosa sentencia: “Siempre da una más”. Como humanos, parece que estemos programados a seguir unos cánones y no dar más de un límite. Por ejemplo, en el contexto del gimnasio, los ejercicios se definen en series y repeticiones, por ejemplo 3 series de 12 repeticiones. ¿Quién te está diciendo que no puedes hacer 13, o 14, o 15? (Obviamente sin romperte a nivel muscular). Una frase que ayuda a esta teoría viene del gran Muhammad Ali, el cual dijo con mucha sabiduría: “Cuando estoy entrenando series, empiezo a contar cuando me noto cansado, no desde el principio”. Esa es la mentalidad que debemos adoptar para ser personas de alto valor para la sociedad. ¿Qué tu jefe te ha dicho que le dediques 45 minutos a una tarea? Dedícale 50. ¿Estás llamando a tu familia 3 veces a la semana? Llámales una cuarta. Siempre da una de más. Es lo que llevo haciendo años y me funciona en todos los aspectos de la vida. Tu pareja estará más contenta. Serás el ejemplo de tu familia. Y, sobre todo, estarás contento contigo mismo.

Dentro de lo que define mi éxito en más de un campo, sin duda entra liderar con el ejemplo. Tú no le puedes decir a una persona que haga una acción concreta si tú no la haces. Es más, seguramente no eres quién para ir dando consejos a diestro y a siniestro, pero sí que me funciona un método, que te voy a explicar a continuación con el siguiente ejemplo.

En los almacenes hay un alto riesgo de accidente, ya que conviven en la misma zona de trabajo personas y máquinas. Es por ello que existe el llamado “Paso peatonal”, en el cual personas que no estén trabajando directamente en operaciones pueden andar sin ningún problema, ya que este “paso” está marcado con líneas amarillas. En una de estas, mantuvimos una reunión toda la cúpula del almacén: operaciones, ingeniería, finanzas, recursos humanos y prevención de riesgos laborales. Siempre acabábamos la reunión con la parte del equipo de prevención de riesgos laborales, punto que la gente estaba más pensando en qué comer que en la reunión. Pero ese día ocurrió algo distinto. El jefe de prevención de riesgos laborales nos mostró que había aumentado el número de accidentes de personas que debían utilizar el “paso peatonal” y no lo hicieron. Es decir, personas que no estaban directamente involucradas en el día a día. Nos estaba apuntando a nosotros.

Ese día me propuse un reto: fijarme en si los compañeros seguían o no el “paso”. Pues mira tú por donde que detecté un patrón: si estaban cerca de operarios seguían el camino, pero cuando pasaban de largo se ahorraban curvas, se saltaban espacios. Vamos, un despropósito. Y te preguntaras para que te he explicado esto. Simple, no esperes buenos resultados si no puedes ser un ejemplo.

Un ejemplo puede ser a nivel familiar. Un gran padre no tiene (o no muestra, que cada uno decida) las adiciones que tiene a sus hijos. ¿Por qué? Tu ecosistema lo es todo. Según un estudio de Harvard del año 2012 (reciente para ser ciencia), compartió que tener padres fumadores aumenta la probabilidad que sus hijos lleguen a fumar en un 69%. Increíble, ¿no? Dejemos las drogas a parte. Si como marido hablas mal a tu mujer, no esperes que tu hijo trate de manera excelente a sus futuras parejas.

Por tanto, volviendo a mi caso, es uno de mis valores que aplico día a día. Me pregunto: “¿Cómo me gustaría que me viesen mis hijos?”. Esta frase la respondo independientemente si tengo gente mirando o no, ya que no vale decir que haces una cosa y, cuando no te miran, aprovechar para hacer otra de distinta. Volviendo a la pregunta, respondo ser una persona en la que se pueda confiar, que no tiene adicciones incontrolables y que, por encima de todo, trate bien a las personas.

Personal

Una vez generalizados ciertas vertientes del éxito, este espacio solamente se centrará en comportamientos a nivel personal que me acercan a mi definición de éxito.

Empezaré con una técnica que obtuve escuchando a Victor Kuppers, orador español que, no solo tiene una voz y apariencias reconocibles, sino que transmite un mensaje muy potente. En una de estas que escuchaba a mi tocayo, compartió lo siguiente: “cuando me enteró de que alguien no le va bien, apunto en mi libreta el nombre de la persona y escribo que problema tiene, así puedo contactarle frecuentemente para preocuparme”. Es una lección muy valiosa, fácilmente aplicable pero pasa desapercibida para la mayoría. Es curioso como en un mundo tan conectado nos olvidamos de lo esencial: preocuparnos por los nuestros. Una llamada, un mensaje, un “Hola, ¿cómo vas?”. Son momentos que duran minutos pero son vida.

Llevado a mi día a día, me costaba mucho acordarme de llamar a mis abuelos. Ellos han sido la razón de estar donde estoy, sin duda. Los dos, tanto los abuelos por parte de padre como de madre, emigraron de Extremadura y Andalucía, a causa de los tiempos tan duros en la post guerra española. Estas personas que tuvieron que construirse sus propios barrios (mención especial a la película el 47, muy recomendada), hicieron la vida a mis padres más fáciles, haciendo descansar sobre todo a mi madre que trabajaba y me cuidaba al mismo tiempo. Mi madre siempre me cuenta una historia que viene a mi cabeza en momentos difíciles, momentos donde no apetece seguir. Mis abuelos vivían (y viven) en Barcelona, mientras que nosotros vivíamos en Sant Andreu de la Barca, pueblo en el área metropolitana de Barcelona, a 1 hora en transporte público de mis abuelos. Pues mi abuela, con todo su cariño y disciplina, se despertaba a las 5 de la mañana para estar a las 7 en Sant Andreu y llevarme al colegio, permitiendo a mi madre ir a trabajar. No recuerdo nada, tenía 3 años, pero conocer estas historias me hacen entender la familia que hemos tenido. Es por eso que no puede ser, por ningún motivo, que no les dedique una llamada de 5 minutos para saber cómo están. No puede ser, inaceptable. Así que llevo más de 6 meses llamándoles semana tras semana, varias veces por semana. A veces pensamos que nuestros seres queridos siempre estarán ahí, pero es mejor no jugar con el destino, ya que en algún momento se irán al otro lado.

Otra acción que me acerca al éxito es conectar gente de mi alrededor que piense que pueden crear sinergias. No vayamos más lejos, estoy escribiendo estas palabras para el Club de Oratoria, Club donde lo de la comunicación es lo de más. Las personas son lo importante. Óscar, Ruben, Alberto, David, Jandro, Lara y muchos más. Personas que, compartiendo la pasión por comunicar nuestras ideas de una forma más eficiente, cada uno somos expertos en nuestro campo.

Lara es una crack en Linkedin, Óscar, David y Alberto en ingeniería, Rubén pinta a economista de los buenos, y Jandro es militar, poco más a decir. Si uno de mis amigos me pregunta: “Conoces a alguien que me pueda echar una mano con Linkedin?”, le responderé que lea los posts de Lara y, si quiere profundizar más, puede hablar con ella. Porque eso es lo bonito del tan prostituido “networking”. Para mí, el networking no es ir a una sala de 500 personas a posturear sobre la aplicación de la inteligencia artificial, más pendientes de las copas de después que del contenido compartido. El buen networking es conectar personas, cual es su campo de trabajo, que le mueve, que intereses tiene. Eso es el networking, interesarse genuinamente por las personas. Por eso, ser “puente” conectándolas es una habilidad que me gusta potenciar día tras día, y curiosamente el karma es bueno y te lo devuelve. Sin ir más lejos, hoy he quedado con una amiga de la incubadora de empresas y le compartía que cada vez estoy probando más y más herramientas de inteligencia artificial, probando en que procesos las puedo incorporar. Ni 2 minutos ya tenía un contacto de una persona especialista en inteligencia artificial que organiza eventos únicamente centrados en automatizar procesos con ella. Y sin mover un dedo, este es el poder de las sinergias.

En línea con la conexión entre personas, siempre busco potenciar y dar brillo a proyectos de gente a mi alrededor que se alinee con mis valores. Aquí hay un claro ejemplo que os compartiré, el cual estoy muy orgulloso. Por suerte, he llegado a conocer varios proyectos que tienen un gran potencial desde etapas tempranas. Hay uno que le tengo especial cariño: las bebidas energéticas Must, del que mi amigo Gustav es el CEO. Se trata de un proyecto local, centrado en producir bebidas energéticas de manzana, sin aditivos ni conservantes. Un proyecto real, cercano y de la tierra. Me gusta mucho cómo lo enfoca y por eso le ayudo siempre que puedo.

En una de estas, organicé una fiesta universitaria para más de 100 personas en el edificio del campus donde estoy (esa es otra gran historia a contar, estar atentos a siguientes entregas) y no lo pensé dos veces. Cogí el móvil, seleccioné su contacto y le llamé: “Gustav, ¿quieres promocionar la fiesta?” Me cuadraba, ya que las bebidas energéticas son muy consumidas por estudiantes (seguramente más de lo que deberían) y traerle a la fiesta y que tuviese un espacio para promocionar su marca le daría un “push” brutal. Y así fue. Estuvo dos horas, hablando con mucha gente y dando muestras de la bebida, y justo al día siguiente me enteré que los seguidores de la cuenta de empresa de Instagram se habían duplicado. Todo esto es para él, ¿y qué me había costado a mí? Muy poco o nada. Una llamada, un par de mensajes para montarlo todo y darle soporte logístico. Esto me llena como persona, echar un mano a proyectos de amigos y amigas que se dejan la espalda traduciendo su pasión en algo tangible.

Por último, sigo pensando que no le damos importancia a los nuestros. Y cuando digo “los nuestros”, me refiero al que he denominado “el primer círculo”: tus padres, tus hermanos, tus hijos y tu pareja. De esto me di cuenta hace nada, cuando conocí a mi nuevo compañero de trabajo y, inconscientemente, me salió regalarle un libro. Aunque estoy muy contento del acto (es una manera muy fácil y efectiva de dar la bienvenida a alguien a un equipo), pensé que no estaba haciendo lo mismo con mi “primer círculo”. Es curioso: siempre están ahí, en las buenas, en las no tan buenas, pero no siempre le devolvemos lo que nos dan. Por eso, me he propuesto que, mínimo una vez al mes, pensaré una sorpresa para ellos, ya sea un regalo, una experiencia o simplemente un mensaje cercano.

Profesional

Venga, que llegamos al final. Todo lo anterior, de una forma u otra, se podría adaptar al mundo profesional. En este caso, os comparto una historia para que veáis como NO operar.

Hace unos años, tuve una conversación con un jefe de otro departamento que me dejó grabada una frase: “Victor, sólo escucha a los que están por encima de ti”. Reconozco que esa frase permaneció una larga temporada en mis pensamientos, valorando realmente si era cierta. Pues, querido amigo, he llegado a la conclusión que no, no sólo debemos escuchar a los que están encima de nosotros. Debemos escuchar a todo el mundo por igual, independientemente del cargo que tengan. Por ejemplo, un operario trabaja 8 horas al día, 5 días a la semana, en los procesos que tú mismo están tan interesado. Te pregunto: quién tiene más conocimiento del proceso, ¿la persona que lo ha diseñado o el operario que está 40 horas a la semana en él? ¿En serio vas a descartar de primeras hablar con el operario, sólo por qué es un operario? Gran error, mayúsculo te diría. La gente que trabaja día a día en operaciones tiene un “skin in the game” muy alto, es decir, saben a dedillo todo lo que ocurre. Por tanto, cuando quieras entender una empresa, no te digo que no hables con los jefes, pero no te quedes exclusivamente en esa capa. Indaga y descubrirás mucho más de lo que piensas.

Por último, la curiosidad es la mejor arma que aplico en mi día a día. Estoy al corriente de avances en oratoria, finanzas y en mi campo, la ingeniería. No leo cada día las noticias (de hecho lo evito para no tener sobreinformación y estar enganchado al móvil), pero sí que filtro por fuentes fiables y entiendo situaciones que están ocurriendo en la actualidad. Cuando sea empresario, mi primer movimiento será hablar con todos los trabajadores y formularles la siguiente pregunta: “¿Qué te falta aprender para mejorar en tu día a día?”.

Trabajar en multinacionales me ha dado la oportunidad de ver en persona que hay muchas empresas que únicamente piensan en el largo plazo. Esto se ve en las plantillas. No tengo nada en contra de la gente con experiencia (de hecho, me encanta conversar con ellos y aprender de ellos), pero si coges los trabajadores en una empresa y no ves a nadie por debajo de 30 años, la empresa tiene un problema. Un problemón. Esto es muy similar a los equipos formativos de clubes de fútbol: dan espacio a los jugadores para que crezcan, se formen, aprendan los valores del club y, después de probarse muchas y muchas veces, dan el salto al primer equipo. Veo una similitud en la empresa. Si no dejas que la gente con menos experiencia pruebe, fracase y crezca, tu largo plazo está claramente en entredicho. Es por eso que cada día busco formas de crecer profesionalmente, ya sea técnicamente o con las llamadas “soft skills”. Comunicación es una, y no puedo estar más contento de hacerlo en el Club de Oratoria cada dos lunes a las 19:15.

Final

Estas pautas que acabas de leer forman parte de mi persona, y me han llevado tiempo a interiorizarlas. Soy fiel creyente que la vida es una maratón, por eso cada día es un nuevo comienzo para aprender de alguien, mejorar en algún aspecto que te notas que flaqueas o simplemente disfrutar.

A veces pienso que repercusión tiene tomar una decisión en un momento determinado. He aprendido algo muy valioso: si no es de vida o muerte (el 99% no lo son), tírate a la piscina. Piensa en ti mismo, cuando estes sentado en el hospital y ya no te puedas mover. ¿Cómo te gustaría llegar a ese momento? Yo llegaré con una mochila llena de experiencias, exprimiendo cada día como si fuera el último y habiendo dado todo por los míos. Si yo puedo, te animo a hacerlo.